En la era cuaternaria con la
aparición del hombre hace aproximadamente 2,588 millones de años empezó la
invasión al planeta Tierra y la búsqueda incesante de sobrevivir, permanecer,
trascender. La importancia de la comunicación surge con esos primeros
balbuceos homínidos en la prehistoria y empieza un camino sin fin con la
invención de la escritura y con ella la HISTORIA
DEL HOMBRE. Tan importante es la palabra que la biblia habla del verbo
divino, los aztecas honran a la palabra con el respeto a sus acuerdos, los griegos
hicieron de ella un arte en la retórica y ahora nosotros, simples maestros
intentamos enseñarla.
Desde 2005 ejerzo como profesora,
casi doce años de enseñanza de la lengua en distintos lugares, tengo la suerte
de haber atendido en diferentes momentos desde 1º a 6º grado.
La enseñanza de la lengua en el
primer ciclo me permitió darme cuenta de qué me hacía falta como guiadora del
proceso de aprendizaje, creía falsamente que los niños se encontraban en ceros
respecto a la lengua, sin embargo ya tenían habilidades lingüísticas
“primitivas”: sabían comunicar sus necesidades oralmente y a través del dibujo
interpretaban textos cortos. Lo que yo enseñé fue la habilidad (incompleta) de
leer y escribir.
Durante mi experiencia he notado
que el estudiante tiene un concepto de escuela, educación y profesor, según el
contexto sociocultural en el que se desenvuelva, las tres definiciones van de
la mano, pero no es consciente de lo que aprende y cómo lo aprende. El alumno
espera que el maestro le facilite los conocimientos sin que él como sujeto de
aprendizaje tenga que hacer esfuerzo alguno. Las condiciones socioeconómicas, sindicales,
etc. han hecho todavía más difícil esta tarea.
El currículum divide a los contenidos
en conceptuales, procedimentales y
actitudinales, considero que durante mi enseñanza de la lengua me he enfocado
más a la escrita y sobre todo a contenidos conceptuales. Esto hace que haya un
sesgo y las habilidades lingüísticas (leer, escribir, hablar y escuchar) no las
haya podido desarrollar eficazmente en mis alumnos.
En la teoría de la enseñanza del
español el plan y programa establece el enfoque comunicativo funcional (1993
plan y programas de estudios, educación primaria) y actualmente comunicativo
funcional en las prácticas sociales del lenguaje (2011 plan y programas de
estudios). En mi práctica la metodología que utilizo es la inductivo deductiva,
de lo particular a lo general y viceversa, en primer y segundo grado he
utilizado PRONALEES, el método global, silábico- alfabético, en fin una mezcla
que consideraba sería buena para la enseñanza de la lengua. El enfoque teórico metodológico
va de la mano con el tipo de contenidos que el plan y programa marca que los alumnos aprendan y
es entonces cuando noto que me enfoco a los contenidos conceptuales, a la
memorización y a la repetición de información.
Es importante resaltar que como maestros llegamos a pensar que el alumno es un sujeto dispuesto a aprender, que cuando llegamos con nuestra estrategia, con conocimientos, con información del plan y programa o de los libros de texto, a más del 30% de nuestros alumnos no les interesa. Sus necesidades e intereses son otras: almorzar, ver a su papá que hace tiempo los abandonó, dinero para su familia, problemas emocionales, violencia intrafamiliar, etc. Entonces resulta que cuando se resuelvan tales problemas estará dispuesto a aprender. Como maestro lidiar con ese tipo de complejidades resulta agotador y cuando los contenidos didácticos no se cumplen parece una "pérdida de tiempo".
Ahora bien, en algunos casos los alumnos convierten a la escuela en su templo, en ese rincón de paz y si lo hicimos bien ven a la lectura y a la escritura como una salida a sus problemas habituales.
Buenas tardes Marlene, un paso para el cambio, para la transformación de nuestra práctica docente sin duda surge a partir del reconocimiento de los errores que en ocasiones cometemos en este proceso enseñanza-aprendizaje, de los éxitos y/o fracasos que tenemos día con día, del ser honesta con lo que se observa y se hace día con día con los alumnos; porque si bien lo dices así como el alumno no llega a la escuela en "cero", el profesor tampoco lo sabe todo. Conforme va adquiriendo más experiencia va aprendiendo nuevos métodos de enseñanza de la lengua, diferentes estrategias, etc.
ResponderEliminarAtte.
Arlena Montes Espinoza