viernes, 16 de marzo de 2012

Aprendizaje por competencias



¿EL APRENDIZAJE ES ALGO TAN TRIVIAL QUE SE PUEDE OBSERVAR Y MEDIR CON BASE EN UNAS SIMPLES PREGUNTAS A PROPÓSITO DE UNOS CONTENIDOS CUALESQUIERA?

“En un trabajo centrado en las competencias, el problema es el que organiza los conocimientos” P. Perrenoud.

El aprendizaje no es trivial, es complejo, es un concepto abstracto. Desde niños estamos aprendiendo algo, todos esos conocimientos a lo largo de la vida los vamos utilizando para solucionar problemas significativos individuales o  sociales.
El problema es que no tenemos la capacidad para hacer un recuento sistemático de todo lo que hemos hecho a lo largo de nuestra vida.
En la escuela el aprendizaje es diferente, existen contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales que se aglutinan en nuestro cerebro y caminan desarticuladamente.
Hace falta el detonador, que provoque esa explosión de enlaces que convoquen a la unión de todos los conocimientos adquiridos.
¿No les ha pasado que al término de los estudios básicos y encontrarse con problemas en su profesión o en su vida diaria entienden un concepto (que no es desconocido sino inútil) que aprendieron en la escuela y que después de utilizarlo les ha quedado claro?
La idea clave del aprendizaje por competencias es que el aprendizaje situado sea aprovechado para agilizar  conocimientos y el alumno obtenga un aprendizaje significativo.
Para ello es necesaria una increible habilidad de percepción por parte del maestro, pues es el encargado de buscar los detonadores que provoquen una reacción en cadena de los circuitos mentales del alumno.
Alguna vez alguien me dijo que si todos conociéramos el talento que tenemos seríamos felices, pues alrededor de él organizaríamos nuestra vida.
Así pues conociendo las capacidades natas de los niños y sus intereses organizaríamos los contenidos y las actividades haciendo que los aprendizajes deseados nos solo fueran información constipada del esquema mental sino un aprendizaje significativo.
La escuela no es una fábrica de seres perfectos ni aptos para tal o cual sociedad ni trabajo, es enseñar al individuo a convivir con personas diferentes y a elegir qué quiere hacer, para quién lo quiere hacer y por qué lo quiere hacer, explotando sus competencias al máximo con disciplina y actitudes positivas.
Los profesores no somos productores de piezas que se van a ensamblar en una sociedad, somos promotores de un individuo completo con ciertas  características únicas que favorecerán a un desarrollo pleno en la sociedad. Somos los buscadores del detonador que incite a articular conocimientos y resolver problemas cotidianos, reales, para satisfacer necesidades individuales y sociales.

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