jueves, 23 de febrero de 2012

DIAGNÓSTICO SOCIOEDUCATIVO: EL ENTORNO


DIAGNÓSTICO SOCIOEDUCATIVO

En una ocasión leí el término  serendipia que significa: “capacidad de hacer descubrimientos por accidente y sagacidad cuando se está buscando otra cosa, un descubrimiento accidental requiere tanto el fenómeno que va a ser observado como de un observador apreciativo”, cómo ciertos fenómenos azarosos necesitan un observador preparado y sagaz que lo descifre.
Un ejemplo es Isaac Newton, quien observó la caída de una manzana y descubrió las leyes de gravedad. Desde el principio de los tiempos caen manzanas pero sólo él tuvo la habilidad de reconocer en esa manifestación un importante descubrimiento.

En este momento de la historia de la humanidad la información es un producto común que está al alcance de cualquier persona, pero esta información necesita gente preparada que pueda utilizarla para resolver situaciones o elaborar estrategias eficaces.
Espero tener la serendipia para que  la información recabada sobre el contexto en el que me desenvuelvo pueda ser utilizada y resuelva una problemática de mi quehacer docente.

MI COMUNIDAD

Santa Rosa de Juárez, es una pequeña agencia del Municipio de Santiago Yucuyachi, Distrito de Silacayoapam en la región Mixteca del estado de Oaxaca.
La población total de Santa Rosa de Juárez es de 410 personas, 170 hombres y 188 mujeres, 173 son menores de edad, 235 adultos de los cuales 83 tiene más de sesenta años, 91 de los habitantes no tienen ninguna escolaridad, 121 tienen una escolaridad incompleta, 31 tienen una escolaridad básica y 10 cuentan con una educación post-básica. Dichos habitantes están agrupados en 89 familias que en su hogar cuentan con instalaciones sanitarias, agua y luz eléctrica, con una estructura económica que permite a 4 viviendas tener una computadora, a 27 tener una lavadora y 77 una televisión. Debido a la lejanía de la comunidad no existe servicio telefónico público, 15 familias cuentan con teléfonos de tarjeta y hay una caseta telefónica a la que la mayoría de los pobladores acuden cuando lo necesitan, ninguna familia tiene servicio de internet. Solo hay un negocio que se  dedica a la renta de computadoras con conexión a internet.
La contaminación de las calles, arroyos y barrancas de la comunidad es generalizado, al no haber drenaje, todas las familias depositan los desechos en ellas, se acostumbra echar la basura a los ríos cuando estos crecen.
La televisión, aparato existente en la mayoría de los hogares ocasiona problemas de atención y de conducta de las personas y principalmente de los niños.
El gobierno de Santa Rosa de Juárez al igual que su Municipio (Santiago Yucuyachi) se elige por medio del sistema de usos y costumbres.
La religión que prevalece es la católica, sin embargo un grupo reducido pertenece a los Testigos de Jehová. En un inicio hubo conflictos entre algunos pobladores.
Los establecimientos más importantes de la comunidad son: La agencia municipal, la Escuela Primaria, la Escuela Telesecundaria, el Preescolar, la Iglesia de Santa Rosa de Lima, el salón del reino de los Testigos de Jehová, la casa del pueblo y la casa de salud.
Más de la mitad de los pobladores se dedican al cultivo de los campos y cría de ganado bovino y caprino, una cuarta parte se dedica a la compra y venta de productos para consumo humano y renta de servicios, las personas de la tercera edad son apoyados por sus hijos o parientes que se encuentran en Estados Unidos de Norteamérica.
Una costumbre muy arraigada son los “tequios” (mano de obra gratuita) para construir o reparar algún desperfecto de la comunidad, echar “colado” a alguna casa en particular o bien hacer una fosa para algún difunto.
La fiesta más grande es la Feria Anual de Santa Rosa de Lima, en ella colaboran la mayoría de los ciudadanos y asisten los originarios de Santa Rosa pero que emigraron hace tiempo y radican fuera de la comunidad.
La gente del lugar es renuente a seguir las reglas de todas las instituciones existentes, tienden a participar por tradición o por obtener un beneficio personal. No prestan mucha atención a las normas de urbanidad y no les gusta colaborar en actividades que no retribuyan directamente a sus fines.
MI ESCUELA
El nombre de la Escuela que a continuación describiré es: “Benito Juárez”, ubicada en el centro de la comunidad de Santa Rosa de Juárez.
Es la institución con mayor población estudiantil, 81 (43 niñas 38 niños) niños se distribuyen en cinco reducidos salones. Cuenta con un pequeño cubículo para la dirección, un pequeño salón que se usa como biblioteca, un auditorio y  baños. Los salones son de paredes de adobe, los techos de lámina y el piso de cemento, se encuentran en condiciones regulares. El agua entubada energía eléctrica son los servicios básicos que posee. Solo hay un espacio de 3mx15m que sirve de patio de juegos y pequeñas áreas verdes.
La biblioteca tiene una colección escasa de libros de cuentos, textos informativos y diccionarios, ahí mismo se dispone de una televisión, un DVD, grabadora y diversos juegos didácticos incompletos.
La planta docente está integrada por 5 profesoras que atienden a los 5 grupos y un profesor de educación física que trabaja dos días a la semana con todos los niños.
Los 52 padres de familia que constituyen la asociación de padres de familia tienen estudios básicos de primaria completa y un reducido grupo no la terminó, colaboran mínimamente en actividades que requieren su apoyo económico y en general hay cierta apatía a participar en trabajos educativos o de información.
La escuela antes mencionada está formada por 5 profesoras que atienden a los grupos y un profesor de educación física. No tiene el beneficio de director técnico, una de las profesoras en servicio se asigna para fungir como director comisionado.
La profesora con más antigüedad ha estado en esa escuela durante 24 años, los demás llevan en promedio 2 años y medio laborando en la institución.
La comunicación entre los profesores es buena y cordial, se llevan a cabo reuniones para dar o intercambiar información oficial, rara vez se hablan de los conflictos que como docente enfrentamos en nuestro grupo. Se platica de manera general sobre ello pero no hay análisis ni intervención.
El equipo enciclomedia instalado hace 4 años no se utiliza como tal debido a algunos desperfectos que han surgido, aún así las dos computadoras son utilizadas para elaborar material didáctico, la televisión, el DVD y la grabadora también son recursos muy empleados entre los profesores.
“Actúa de tal forma que uses a la humanidad, tanto en tu propia persona como en la de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca meramente como medio”. Kant reconoce que el hombre aspira a su propio bienestar, y lo compara con el de otros, siendo innegable el carácter social de ésta. Siendo menos radicales y más románticos, pensar en los otros antes de llevar a cabo tus acciones y luego, utilizar esas acciones para beneficiar a otros, y al mismo tiempo no ofenderte (pues tú también formas parte de esa humanidad).
El carácter social de la educación hace que la mayoría de los aprendizajes del profesor que se adquieren por medio del ensayo y error afecten a terceros, pero a veces los maestros no tomamos conciencia de nuestros errores para crear aprendizajes.
El problema que afecta la vida de la escuela primaria “Benito Juárez” es la poca comunicación referente a los problemas educativos o aciertos del grupo que atendemos, a veces al observar las cosas nuevamente bajo una perspectiva experimentada nos damos cuenta de aspectos ocultos importantes para la mejorar nuestro trabajo frente a grupo.  Dejamos pasar oportunidades de análisis e intervención y no aprendemos de nuestros errores.
Una de las fortalezas que tenemos en este pequeño equipo de trabajo es la inquietud por aprender, eso hace al profesor un agente de cambio que debe demostrarlo por medio de sus actitudes. Consideramos que valorar nuestro trabajo es lo primordial, pues si consideramos que nuestro trabajo es poca cosa nos estamos denigrando nosotros mismos, es muy común ver  caras de decepción en el magisterio pues siempre se busca un reconocimiento sobre nuestra labor, un reconocimiento aparte de las muestras de cariño y satisfacciones personales que nos dan los alumnos y éste nunca llega, observamos que ciertos maestros a pesar de su desempeño poco profesional sigue ejerciendo sin distingo alguno de los demás. Es esa frustración la que también agobia el quehacer docente, el poco aprecio a nuestro trabajo.

MI GRUPO:
El grupo de segundo grado de la Escuela Primaria “Benito Juárez” está compuesto por 5 niños y 9 niñas, de los cuales 2 niños y 1 niña tienen 6 años, 1 niño y 7 niñas tienen 7 años, 1 niña 8 años, 1 niño 9 años y 1 niño de 10 años.
Según J. Piaget la madurez cognitiva es determinada por la edad. Este grupo de niños se encuentran en la etapa icónica (aprende a representar el mundo internamente, a internalizar acciones y a desarrollar la imaginación) y en la etapa de operaciones concretas (razona de una manera más flexible, lógica y organizada, pero sólo acerca de objetos concretos). En cuanto a los juicios morales que emiten, cumplen las normas porque así se les indica (Moral Heterónoma).
Diez de los catorce niños leen y comprenden textos cortos, cuatro de ellos están por lograrlo. Todos escriben pequeños textos sobre temas variados, exponen las ideas principales de un texto y observan las diferencias entre un texto informativo y un texto literario. En matemáticas resuelven problemas de suma y resta utilizando el algoritmo convencional y lo pueden representar por medio de dibujos.
Saben distinguir entre la relación de trabajo y la relación de juego o amistad pues algunos prefieren relacionarse con los compañeros más “listos o dedicados” cuando realizan una actividad didáctica sin embargo la relación alumno-alumno se lleva a cabo principalmente por afinidad. La relación maestro-alumno es compleja pues me ven como la autoridad del salón y así me ubican, pero al mismo tiempo también soy su protectora, aunque en algunos momentos he notado (sobre todo entre los mayores) que llegan a criticar mis decisiones, argumentando injusticias.
La variedad de puntos de vista crea desacuerdos que tienen que ver con la personalidad de cada uno los alumnos. Enojos que se reflejan en la agresividad. No distinguen esa línea divisoria entre el juego pacífico y la falta de respeto y violencia.
Tienen un alto sentido de pertenencia a su familia y defienden las ideas y creencias de sus hogares, no porque los crean justos o correctos, más bien porque provienen de sus figuras paternas y maternas (abuelo, abuela, padre, madre).
Los niños que atiendo están en un proceso de aprendizaje de lectura y escritura, así como del conocimiento de los números y sus relaciones, no puedo afirmar que existe un problema de aprendizaje puesto que están en el proceso de adquisición de los conceptos básicos. Sin embargo mi proyecto de intervención puede ser la búsqueda de estrategias que reafirmen las nociones o que ayuden a su apropiación.





miércoles, 8 de febrero de 2012

Mi aventura docente

“La docencia nunca es neutra, hay que optar por alguna posición respecto a qué es enseñar, aprender, ser profesor, ser alumnos, educar…”

Los relatos de experiencias escolares en la formación docente

De pequeña jugaba a ser maestra, juntaba a mis primos y mi hermano e imitaba a mi mamá, pensaba que el ser maestro no implicaba más que mis supuestos alumnos hicieran sin chistar planas de letras o bolitas y mi función era poner dieces.

Mis padres son maestros, los acompañaba a todos los eventos educativos, platicaban constantemente sobre como solucionar tal o cual situación en su salón o con los profesores, yo escuchaba. Naturalmente me empapé de conocimientos habilidades, actitudes y valores afines y también contrarios a la docencia, en ese transcurrir de los años me di cuenta que era un trabajo complicado, que el acto de enseñar no es objetivo y mucho menos parecido a un juego.

Así que si me preguntaran ¿cuándo ingresé al ámbito educativo? mi respuesta sería: desde que nací (aunque carezco de recuerdos fidedignos).

Ingresé formalmente al estudio de mi profesión a mis dieciséis años en la Escuela Normal Experimental “Huajuapan”. En el proceso de mi formación docente hice mis prácticas respectivas, me enamoré de cada niño y me apasioné en cada escuela pero sólo por una semana o por mucho un mes, nunca fui realmente responsable de los grupos atendidos (es como cuando se carga a un niño ajeno, puedes sostenerlo en tus brazos pero en cuanto empieza a llorar lo regresas a su madre), para trabajar los contenidos concernientes buscaba alguna información importante, elaboraba mi planeación conforme a los tres momentos de adquisición del conocimiento, en base a lo que había aprendido en la primaria y copiaba algunas actividades que mis maestros de la infancia aplicaron conmigo, nunca supe si dieron resultado. Y cuando en el salón de clases todos los compañeros compartían su experiencia de las jornadas de práctica confrontándola con la teoría no asimilaba su relación.

A mi egreso de la normal fui ubicada en una escuela a cuatro horas de la ciudad donde estudié, en una comunidad rural grande que contaba con tres instituciones educativas: Preescolar, primaria y secundaria.

La primaria en donde trabajé era de organización completa, de grupos numerosos, la población escolar en su mayoría hablaban el mixteco y el español, eran pocos los que hablaban solamente mixteco. Estuve dos años viviendo y trabajando en esa comunidad, me di cuenta de que a parte de la enseñanza en el aula había otras actividades (menos importantes) que acaparaban mi tiempo además de que no sabía incluirlas con la primordial: Ensayos para programas sociales, actividades no laicas como día de muertos, navidad, semana santa, fiesta del pueblo, elaboración de documentos de ámbito administrativo (estadística, lista de asistencia, inventarios, toma de posesión, reanudación, boletas, formas), actividades deportivas de la zona, actividades sindicales, reuniones de planeación y organización con maestros y con padres de familia, etc.

Comprendí que el proceso enseñanza aprendizaje era más complejo de lo que pensaba, que en él intervienen factores externos que lo nutren, lo maduran, que para ser maestro no basta estar metido en el salón y cumplir con mi planeación y horario de trabajo, me percaté que yo decido ser un agente de cambio o de pasividad, que como maestra (y como persona) necesito de otros, que es indispensable el trabajo colaborativo.

Mi trabajo docente a lo largo de estos seis ciclos escolares en tres escuelas diferentes han sido provechosos en lo laboral, educativo y afectivo, he dividido este tramo de vida docente en cuatro etapas:

Etapa de ubicación y conflicto Fue el inicio de mi vida docente, arribé al mundo educativo con muchas ganas de trabajar y poner en acción los “conocimientos” que había adquirido en mis cuatro años de estudio de la licenciatura en educación primaria, ansiaba tener a mi cargo un grupo de alumnos e hice varios proyectos que no concluí primero por mi inexperiencia laboral en el aspecto administrativo, burocrático, tenía el conocimiento, la información pero me hacía falta poner en práctica ciertas actitudes que permitieran que el trabajo en la escuela fuera más llevadero. Mis compañeros de trabajo todos mayores a mí y con varios años en el servicio no coincidíamos en muchos aspectos y me desanimaba escuchando una misma frase “eso dices porque apenas saliste de la normal, pronto te darás cuenta que nada tiene que ver la teoría con la práctica”. Además de que a mis veinte años no tenía la capacidad ni la madurez de aceptar mis errores y de ser más tolerante con las ideas de otros, fue así como llevé a cabo varias actividades con mi grupo y mis padres de familia en colaboración con compañeros que trabajaban en otras comunidades y que teníamos ideas afines, sin embargo mi práctica docente de ese primer año dejó huecos que jamás se llenarán, en mi afán por obtener resultados inmediatos dejé muchas cosas a medias. Tenía un concepto de maestro muy diferente al real. El rol del maestro visto desde una perspectiva meramente teórica no es suficiente, necesita competencias afines a su labor, también existen factores políticos, organizativos, sindicales que desvían su práctica educativa. Entré en conflicto, no sabía cómo vincular la teoría y la práctica, después me enteraría del concepto de competencia…

Etapa de adaptación El segundo año en esa misma escuela fue más calmado, ya lejos de la efervescencia que provoca la novedad, con la calma que trae lo previsto vino también un momento muy llano en el sentido educativo, no hubo altibajos. Lo administrativo, sindical y organizacional ya no me lastimaban, pero tampoco me ayudaban a mejorar, mi trato era más afable y mi tacto pedagógico mejoró sin embargo no innové, solo me mantuve.

Etapa de abandono Cambié de escuela a medio ciclo escolar, el grupo que atendí era de quinto grado, la escuela era muy pequeña, los grupos menos numerosos, una diferencia obvia era la juventud de los maestros (la mayoría de nuevo ingreso), la comunidad no hablaba ningún dialecto y contaba con todos los servicios. Los intereses de mis compañeros no era su trabajo docente, y al parecer mío tampoco pues fácilmente me olvidé de mi propósito laboral. No planeaba, improvisaba sobre la marcha, tuve suerte de que los grupos con los que trabajé eran del mismo ciclo que en la escuela anterior, trabajaba contenidos conocidos, tomé actitudes que no eran acordes a mi profesión. No quiero justificar mis acciones pero me decepcione del magisterio, renegaba de ser profesora pues noté que la corrupción y flojera rodeaba a cada profesor conocido, dejé de oír los consejos de mis padres y me llené de fango. En ese cauce estaba cuando leí mis anotaciones de años pasados (mis inicios como profesora), recordé mis ganas de trabajar y me decepcioné de mí.

Etapa de investigación La comunidad en la que actualmente laboro es de donde soy originaria, las características de esta escuela son totalmente diferentes a las anteriores pues es una escuela de organización incompleta, pero considero que mi manera de pensar y actuar es diferente a cuando novata, soy consciente de lo que hago, soy consciente de lo que quiero y estoy decidida a hacer un trabajo basado en la constancia, disciplina, solidaridad, respeto, responsabilidad, también estoy consciente de mis defectos y debilidades como profesora o persona, pero lo que cuenta ahora es que quiero profesionalizarme y a través de mis experiencias redefinir mis competencias docentes, pues ese conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores hacen la diferencia en el desarrollo de mi práctica educativa.